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El cuento de la rana: ¿Qué es vivir en transparencia y cuáles son sus peligros?

Quiero compartir con ustedes algo que aprendí cuando recién me iniciaba en el mundo del Coaching y que se llama vivir en transparencia, estado que el filosofo alemán Martin Heidegger explica diciéndonos que allí, la actividad reflexiva, pensante o deliberativa, está ausente.

Durante el mismo, la acción que se realiza requiere un nivel mínimo de conciencia que constituye la base y condición primaria del ser humano.

¿Recuerdas que pensabas hoy en la mañana durante la ducha?; ¿Recuerdas el camino que tuviste que seguir hoy al trabajo?; ¿Recuerdas que comiste antes de ayer en el almuerzo?. Muchas personas salen de sus casas conduciendo sus vehículos y ni siquiera son conscientes de como llegaron a sus respectivos destinos. Eso es un ejemplo de vivir en transparencia.

La mayoría de la población vive en este estado de transparencia. Tu cerebro está diseñado para hacerlo, ya que te vas acostumbrando a todo lo que tienes alrededor, tu entorno, tu trabajo, tu familia, tus amistades, tus actividades, etc.

La repetición hace que todo lo que haces se vaya convirtiendo en hábitos y cuando ya no eres consciente de lo que haces, entonces caes en el entramado de la transparencia empezando a vivir en cualquier parte de tu mente, menos en el lugar donde se encuentra la verdadera consciencia, el presente.

Esto es lo que algunos también llaman nuestra zona de confort, que en cierta medida nos esclaviza haciéndonos olvidar quienes somos, distrayéndonos de perseguir nuestros sueños y anhelos.

Puedes vivir eternamente en transparencia hasta que un hecho inesperado ocurre y te saca de este estado de aletargamiento, haciendo que seas consciente nuevamente.

Se manifiesta como el acto de quebrar esa transparencia de la vida y por lo mismo lo podríamos llamar un “quiebre”, que pueden existir de diferentes tipos como; perder el trabajo, terminar una relación, darse cuenta de algo de forma espontánea (cambio de paradigma), la muerte, entre muchos otros. Estos pueden ser percibidos como positivos o negativos según la persona.

Como se basan en la percepción, muchos de estos quiebres podrían parecer negativos en un principio, pero más adelante podrían convertirse en la mayor de tus bendiciones.

Hay personas que después de vivir situaciones complejas, han experimentado un verdadero renacimiento, ya que logran reinventarse y triunfar en áreas completamente diferentes de las que vivían anteriormente, encuentran ese trabajo soñado, conocen a la pareja perfecta, son capaces de crear un negocio exitoso, empiezan por fin a seguir su pasión, conocen a otras personas que comparten su mismas creencias y los ayudan en el camino, además de un sinfín de situaciones positivas que no habrían sido posible vivir si no se hubiese presentado el quiebre.

Hay otras personas que sin embargo, vuelven a buscar su zona de confort, quieren recuperar la transparencia perdida, exactamente como era antes, ya que esto los mantiene lejos del miedo de encontrarse a si mismos y descubrir el gran potencial que tienen para hacer que las cosas sucedan.

Prefieren vivir de esta forma por el resto de su existencia, ya que está exenta de la responsabilidad de vivir de verdad, de conectarse con otros seres humanos en busca del bienestar colectivo y el crecimiento personal, es mejor continuar siendo víctima, quejándose de todo, justificándose de los errores y culpando a los demás, que empoderarse y convertirse en el protagonista de su propia vida.

Cómo puedes ver, los quiebres pueden ayudarnos a ser conscientes y hacer que nos demos cuenta de algo que necesitamos cambiar, pero: ¿Qué pasa si nunca ocurre un quiebre?; o bien, ¿Cómo te das cuenta que necesitas cambiar algo si ya te has acostumbraste a ello?.

Eso es una de las cosas más difíciles de lograr, detenerse a reflexionar y generar un quiebre en transparencia.

“Hasta que no hagas consciente tu subconsciente, éste controlará tu vida y lo llamarás destino” Carl Jung

Hace años atrás en la página de Rita Tonelli Coach, conocí esta pequeña historia de Oliver Clerc, especialista en bienestar y desarrollo personal, quien es el autor de “La rana que no sabía que estaba hervida y otras lecciones de vida”, relacionado con lo anterior y que quiero compartir contigo, ya que refuerza mi mensaje de esta semana.

Cuenta la fábula que si tomamos una rana y la introducimos en una olla de agua hirviente, inmediatamente ésta saltará huyendo del peligro. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla, hasta que finalmente muere hervida sin que llegue a intentar salir”

Al terminar, solo quiero invitarte a reflexionar sobre lo siguiente: Si estás viviendo actualmente en transparencia y no se ha manifestado ningún quiebre, ¿A qué temperatura está el agua de tu vida en este instante?.

Que estés muy bien, nos vemos

Escrito por Humberto Almonacid

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