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Camino al Exito

Las 5 cosas que destruyen tu camino al éxito y que debes cambiar

Hola amigos, nos volvemos a encontrar en este espacio y espero, de corazón, que hayan estado avanzado en las acciones necesarias para alcanzar sus metas.

Les cuento que la semana pasada hablaba con un colega en un café sobre los errores que he cometido hasta ahora en mi camino de crecimiento personal.

Siendo sincero, me sorprendió con la pregunta y no supe qué  decir en ese instante, pero después de reflexionar más detenidamente en mi casa, llegué a la conclusión que existen cinco hábitos que destacan por sobre lo demás y son las causantes de que muchas personas vivan atrapadas en situaciones desagradables y no puedan avanzar en sus planes de vida, así que los compartiré contigo:

Procrastinación

Palabra que deriva del latín y ha tomado bastante protagonismo en el ultimo tiempo, ya que corresponde al acto de postergar las tareas importantes o necesarias, cambiándolas por otras más agradables e innecesarias.

Quizás has sido presa de sus efectos cuando intentabas terminar ese trascendental informe y no pudiste resistir la tentación de navegar en redes sociales, compartir el último meme, ir varias veces a la cocina por un café, ponerte a ver televisión, ver un capítulo más de tu serie favorita y todas esas actividades que no permiten que te concentres para avanzar en tus proyectos más importantes.

Básicamente, esto sucede porque nuestro maravilloso cerebro está especialmente diseñado para evitar el dolor, buscar el placer y ahorrar energía, así que cualquier actividad que implique ir en contra de su naturaleza, activará zonas específicas como la ínsula (relacionada con la experiencia del dolor) que determinarán el principio de evasión y terminarás haciendo cualquier otra actividad en vez de aquello que debes hacer, así podrías estar por toda tu vida, ya que es una trampa de nuestro cerebro para obligarnos a buscar la “zona de confort” y mantenernos en ella.

La procrastinación puede tener variadas causas y, por eso, las clasificaremos en internas y externas, para que puedas entenderlas de mejor forma y así definir estrategias para trabajar sus efectos negativos.

Las causas internas son aquellas que se relacionan con nuestra psicología, entre ellas podemos encontrar; el miedo al fracaso, el miedo al cambio, la tendencia a comprometerse demasiado y la adición al “último minuto”.

Dentro de las causas externas están aquellas que se relacionan con la actividad en sí misma y podemos encontrar: las actividades abrumadoras, las actividades desagradables, flujo de tareas poco claro y metas poco claras. Si quieres saber más sobre esto, te invito a visitar la página de mi libro “Optimezation: la clave del tiempo para alcanzar el éxito en la vida”.

Victimimizarse

No hay nada que aleje más a las personas del éxito, que jugar el papel de víctima en su vida. Quienes lo hacen, ni siquiera son capaces de darse cuenta y pasan sus días lamentándose por su mala suerte y desdicha.

Para reconocer a una víctima, debes ser consciente del lenguaje que ocupan, recuerda que las palabras poseen un rol generativo, por lo que pueden crear nuevas realidades, así que si te pasas la vida hablando de penurias, puede que seas lo único que recibas, ya que tu percepción del mundo será con este filtro.

El papel de víctima lo juegan esas personas que están acostumbradas a “quejarse por todo”, “justificarse cuando cometen un error” y que se dedican a “culpar siempre a los demás”.

En resumidas cuentas, no se hacen responsables de sus vidas y son solo espectadores de lo que sucede a su alrededor, no se preocupan por tomar acciones, se centran en los obstáculos, esperando que alguien más solucione sus problemas.

Si crees que eres una víctima, deberías empoderarte y comenzar desde ahora a construir tu propia historia, controla tu lenguaje negativo, enfócate en las oportunidades, conviértete en el protagonista de tu vida y verás cómo todo mejora.

Creencias limitantes

Las creencias limitantes son todos esos pensamientos que se van construyendo a través de tu experiencia, que hacen interpretar la realidad de una manera que limita tu crecimiento e impiden que alcances tus metas.

Si alguna vez te encontraste en alguna situación diciéndote a ti mismo que no eras capaz o que no tenías los conocimientos o las agallas suficientes, felicidades, has dado con una creencia limitante.

Existen muchísimas personas que tienen la creencia de que no son lo suficientemente buenos para liderar y ceden este privilegio a otros cuando la situación lo amerita.

También existen creencias limitantes respecto al dinero, las relaciones y muchas más. Lo importante es que aprendas a reconocerlas para que puedas modificarlas por creencias posibilitadoras y no sigas truncando tus sueños y proyectos, alejándote cada vez más del éxito que te mereces.

Falta de enfoque o intentar demasiado

Imaginemos que tu nivel de atención es como una autopista de alta velocidad y cada auto que transita en ella, corresponde a una actividad específica. En la medida que la autopista vaya aumentando el nivel de ocupación, la velocidad de los autos disminuirá.

En caso que llegue a una ocupación del 100%, de seguro se generará un embotellamiento y ninguno de los autos podrá avanzar, lo mismo que sucede con tu mente cuando llenas tu agenda de actividades o intentas trabajar en varios proyectos al mismo tiempo.

Llega un momento en que la cantidad de trabajo es tal, que tu sistema de atención se satura y termina colapsando, impidiendo que puedas avanzar, ya que tu concentración se anula casi por completo por los altos niveles de estrés a los que te expones. La falta de enfoque hace que tu energía se disperse intentando avanzar en varias actividades por vez.

Recuerda que la multitarea no existe y puedes llegar a perder el 60% de tu tiempo en cambiar de una actividad a otra, por el solo hecho de retomar el trabajo donde habías quedado, conocido como el “efecto hoja de sierra”.

Para solucionarlo es mejor concentrar tu energía en un proyecto por vez o, mejor aún, planificar de tal forma, que no tengas que saltar de una actividad a otra dentro de un periodo de tiempo determinado.

Toma en cuenta que si pudieras enfocar y concentrar al máximo un rayo de luz, podrías fabricar un láser tan poderoso, que sería capaz de cortar cualquier cosa.

Pensar mucho antes de actuar 

Es aquí donde se manifiesta la temida “parálisis por análisis”, que sucede cuando nos quedamos pensando indefinidamente sobre las pérdidas y beneficios de llevar a cabo alguna acción.

Tomemos en cuenta que nuestra mente comparte procesos entre el sistema racional, encargado de analizar las cosas del mundo exterior y el sistema emocional, encargado de monitorear los estados internos y el impacto que tienen las cosas externas en uno.

En el caso de que este último no existiera, podríamos pasar semanas, meses o quizás años analizando las cosas que nos rodean sin tomar acción alguna, ya que las elecciones de esas acciones prioritarias están determinadas por los estados internos (emociones).

Aún así, hay muchas personas que se aferran a situaciones y personas teniendo muy claro qué hacer, pero el miedo los paraliza sin ser capaces de tomar “esa decisión” que podría cambiarles la vida.

Los miedos son más poderosos que la motivación para lograr el cambio, alejándolos de la posibilidad de avanzar. Existe un dicho muy famoso del filósofo Chino Confucio que dice: “Si sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estas peor que antes”.

Para finalizar solo quiero aclarar que la definición de éxito puede variar de persona a persona y que lo que puede ser considerado como un triunfo para alguien, para otro no será lo mismo, pero sin duda, lo que sí podemos afirmar, es que cada uno de los hábitos descritos anteriormente, sabotean por igual la búsqueda hacia este estado deseado.

Escrito por Humberto Almonacid

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